La voz que abrazó la identidad chapaca se apaga, pero deja huella imborrable

Tarija despide con pesar a René Aguilera Fierro, escritor que convirtió la memoria y el sentimiento en literatura

La voz que abrazó la identidad chapaca se apaga, pero deja huella imborrable
foto: René Aguilera Fierro, escritor tarijeño

El silencio se hace más profundo en Tarija. Las letras, esas que tantas veces encontraron en su pluma un refugio y una voz, hoy parecen inclinarse en señal de despedida. Falleció René Aguilera Fierro, uno de los más entrañables narradores de la identidad del sur del país, dejando tras de sí un legado que respira en cada historia, en cada verso y en cada rincón de la memoria chapaca.

Nacido en Yacuiba en 1947, su vida fue una conjunción poco común entre la técnica y la sensibilidad. Ingeniero forestal de formación, encontró en la literatura el cauce para expresar lo que la tierra, la gente y las tradiciones le dictaban al corazón. Su obra no solo se escribió con palabras, sino con vivencias profundamente arraigadas en la cultura tarijeña.

Quienes lo leyeron saben que no narraba desde la distancia, sino desde la pertenencia. Libros como Cuentos Chapacos o Ventanas de Inocencia no solo cuentan historias: evocan voces, paisajes y emociones que construyen identidad. Por eso, más que un escritor, fue un guardián de lo propio.

Su compromiso fue más allá del papel. Desde espacios culturales impulsó el encuentro entre escritores, promoviendo el diálogo y la creación colectiva. Su trabajo en la Unión de Escritores y Artistas de Tarija permitió que nuevas generaciones encontraran un lugar para expresarse, mientras que iniciativas como los encuentros internacionales abrieron las puertas de Tarija al mundo literario.

Los reconocimientos que recibió en vida, como la distinción “Eustaquio Méndez” o el título de Maestro de las Artes, son apenas reflejo de lo que sembró. Su verdadera obra vive en quienes aprendieron a mirar su tierra con más orgullo gracias a sus palabras.

Hoy, familiares, amigos, lectores e instituciones culturales lo despiden con gratitud y tristeza. Pero también con la certeza de que su voz no se apaga del todo: permanece en cada relato que sigue latiendo, en cada joven que decide escribir y en cada rincón de Tarija que aún guarda sus historias.

Porque hay quienes se van… y hay quienes se quedan para siempre en la memoria de su pueblo.